Obviando las situaciones favorables y desfavorables en el que se ve inmersa la República Mexicana (y no obviándolas por menosprecio sino porque es materia de otro asunto solo tangente a lo que aquí escribo) y en estos días de este mes en que tanta bandera de tres colores, porras y diatribas se anuncia por doquier, caigo en la cuenta como cada año, y acaso con más claridad, de lo poco mexicano que me siento. Empiezo por marcar ese punto porque hay que empezar de algún lado pero esto no significa la postura polar de 'conmigo o contra mí' que todo "banderero" tricolor o "malinchista" despechado insiste en defender a su modo que generalmente es desprestigiar al otro bando. A lo que me refiero es que no siento un orgullo particular al evento circunstancial de haber sido engendrado en una demarcación territorial artificiosa. No soy patriota ni 'despatriota', digamos, mi desacuerdo no va a favor o en contra de la zona geográfica ni de la cultura en la ...
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