Día uno

Te perdí ya una vez
una y mil veces te fuiste
caminando despacio
a cada vuelta del verano
dejándome solo
en los días del Sol
cuando mayor es la Sombra.

Me perdí ya tantas veces
desde aquella única vez
en que quise correr
a las puertas del invierno
para encontrarnos de nuevo
como cada noche de la Luna
bajo la luz de los árboles.

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